El Santo Rosario (una decena)
El Rosario es una oración del corazón que recorre la vida de Jesús de la mano de María, contando las oraciones con las cuentas. En cada decena se contempla un “misterio”, un episodio del Evangelio, mientras se repiten las palabras del Avemaría. Un Rosario completo de cinco decenas dura unos veinte minutos.
Comienza con la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Tomando el crucifijo, reza el Credo: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En la primera cuenta grande, reza el Padrenuestro: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
En las tres cuentas siguientes, reza tres Avemarías, pidiendo fe, esperanza y caridad: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Después reza el Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ahora reza las cinco decenas. En cada una, anuncia el misterio (por ejemplo, “Primer misterio gozoso: la Anunciación”), reza un Padrenuestro en la cuenta grande, un Avemaría en cada una de las diez cuentas pequeñas y un Gloria.
Misterios gozosos (lunes y sábado): la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús, la Presentación en el Templo, el Niño perdido y hallado en el Templo. Misterios dolorosos (martes y viernes): la Oración en el Huerto, la Flagelación, la Coronación de espinas, Jesús con la cruz a cuestas, la Crucifixión y muerte de Jesús. Misterios gloriosos (miércoles y domingo): la Resurrección, la Ascensión, la Venida del Espíritu Santo, la Asunción de María, la Coronación de María. Misterios luminosos (jueves): el Bautismo de Jesús, las Bodas de Caná, el Anuncio del Reino, la Transfiguración, la Institución de la Eucaristía.
Después de la quinta decena, reza la Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Termina con la señal de la cruz.